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¡HACE 5 MINUTOS! El entrenador del Atlético de Madrid, Diego Pablo Simeone, ha sacudido el mundo del fútbol con una decisión drástica e inesperada: la suspensión inmediata de tres jugadores clave del primer equipo tras descubrir que se ausentaron de un entrenamiento oficial alegando motivos de salud y, en realidad, se fueron de vacaciones privadas con sus parejas sentimentales.El jueves pasado, mientras el resto de la plantilla realizaba una sesión preparatoria de máxima importancia en la Ciudad Deportiva de Majadahonda —la última antes de recibir al FC Barcelona en la ida de las semifinales de la Copa del Rey este jueves 12 de febrero de 2026 en el Riyadh Air Metropolitano—, tres futbolistas presentaron partes médicos que hablaban de “molestias físicas” y “precaución por acumulación de fatiga”. El cuerpo técnico aceptó inicialmente las explicaciones y les permitió no participar en la sesión. Sin embargo, en las últimas horas han surgido pruebas contundentes que demuestran que esas ausencias no tenían ninguna relación con lesiones ni con protocolos de recuperación, sino que respondían a un viaje privado a un destino costero.

¡HACE 5 MINUTOS! El entrenador del Atlético de Madrid, Diego Pablo Simeone, ha sacudido el mundo del fútbol con una decisión drástica e inesperada: la suspensión inmediata de tres jugadores clave del primer equipo tras descubrir que se ausentaron de un entrenamiento oficial alegando motivos de salud y, en realidad, se fueron de vacaciones privadas con sus parejas sentimentales.El jueves pasado, mientras el resto de la plantilla realizaba una sesión preparatoria de máxima importancia en la Ciudad Deportiva de Majadahonda —la última antes de recibir al FC Barcelona en la ida de las semifinales de la Copa del Rey este jueves 12 de febrero de 2026 en el Riyadh Air Metropolitano—, tres futbolistas presentaron partes médicos que hablaban de “molestias físicas” y “precaución por acumulación de fatiga”. El cuerpo técnico aceptó inicialmente las explicaciones y les permitió no participar en la sesión. Sin embargo, en las últimas horas han surgido pruebas contundentes que demuestran que esas ausencias no tenían ninguna relación con lesiones ni con protocolos de recuperación, sino que respondían a un viaje privado a un destino costero.

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El jueves pasado, mientras el resto de la plantilla realizaba una sesión preparatoria de máxima importancia en la Ciudad Deportiva de Majadahonda —la última antes de recibir al FC Barcelona en la ida de las semifinales de la Copa del Rey este jueves 12 de febrero de 2026 en el Riyadh Air Metropolitano—, tres futbolistas presentaron partes médicos que hablaban de “molestias físicas” y “precaución por acumulación de fatiga”.

 El cuerpo técnico aceptó inicialmente las explicaciones y les permitió no participar en la sesión. Sin embargo, en las últimas horas han surgido pruebas contundentes que demuestran que esas ausencias no tenían ninguna relación con lesiones ni con protocolos de recuperación, sino que respondían a un viaje privado a un destino costero.

Según diversas fuentes internas del club consultadas por varios medios, las imágenes y testimonios obtenidos son claros e irrefutables. Los tres jugadores aparecen en fotografías y vídeos disfrutando del sol, paseando por playas, cenando en restaurantes de lujo y participando en actividades de ocio junto a sus parejas.

 Ninguno de ellos mostraba signos visibles de lesión ni seguía ningún tipo de tratamiento supervisado por los servicios médicos del Atlético de Madrid. Las pruebas llegaron al club a través de varios canales: algunos aportados por periodistas especializados, otros directamente por aficionados y testigos que reconocieron a los futbolistas en un complejo turístico de la costa mediterránea.

Diego Pablo Simeone, conocido por su exigencia extrema, su defensa inquebrantable de la disciplina colectiva y su máxima de que “el grupo está por encima de cualquier individualidad”, tomó la decisión de forma fulminante tras una reunión de urgencia con el cuerpo técnico, el director deportivo y representantes de la junta directiva.

 La sanción aplicada es clara y severa: los tres jugadores han sido apartados del grupo profesional con efecto inmediato, no formarán parte de la convocatoria para el partido de ida de semifinales de Copa del Rey ante el FC Barcelona y han recibido la multa máxima establecida en el reglamento interno del club. Además, deberán cumplir un periodo de entrenamiento individual bajo supervisión estricta y su reincorporación al primer equipo quedará condicionada a una evaluación disciplinaria y deportiva exhaustiva.

Antoine Griezmann, el referente absoluto del equipo en los últimos años, líder en asistencias y uno de los jugadores más determinantes en el sistema táctico del Cholo. Alegó molestias musculares en la zona posterior del muslo para no participar en el entrenamiento del jueves. Las imágenes lo muestran sin ninguna limitación física, caminando por la playa y participando en actividades recreativas sin aparente dolor.

Rodrigo De Paul, el motor incansable del centro del campo, pieza clave en la presión alta, las transiciones rápidas y la conexión entre líneas. Justificó su ausencia por “fatiga acumulada y precaución médica”. Sin embargo, fue localizado en un resort de lujo, lejos de cualquier centro de recuperación o seguimiento controlado por el club.

José María Giménez, el pilar defensivo de la zaga durante más de una década, líder en duelos aéreos y uno de los capitanes naturales del vestuario. Presentó un parte médico que mencionaba “molestias leves en el sóleo”. Las pruebas gráficas lo muestran en un entorno vacacional junto a su pareja, sin seguir ningún tipo de reposo ni tratamiento médico supervisado.

La reacción dentro del club ha sido inmediata y contundente. Fuentes cercanas al vestuario aseguran que la gran mayoría de la plantilla ha recibido la decisión de Simeone con respeto y comprensión, interpretándola como una defensa radical de los valores que han convertido al Atlético en lo que es: esfuerzo, compromiso y sacrificio colectivo por encima de nombres propios.

Sin embargo, también existe preocupación por el momento elegido para aplicar una sanción de esta magnitud, justo cuando el equipo se enfrenta a uno de los rivales más complicados del curso y en una eliminatoria de máxima tensión.En una breve declaración ofrecida este viernes por la mañana ante los medios, Simeone fue directo, sin rodeos y sin dejar margen para interpretaciones:

“Acá no hay lugar para mentiras ni para faltas de respeto al grupo. Si un jugador dice que no puede entrenar por motivos de salud y después lo vemos de vacaciones, eso no es solo un problema deportivo: es un problema de principios. El Atlético de Madrid no negocia la profesionalidad. Quien no esté dispuesto a darlo todo cada día, que no cuente conmigo. Punto final.”

“El Atlético de Madrid informa que, tras confirmar ausencias injustificadas en el entrenamiento del jueves, el entrenador Diego Pablo Simeone ha aplicado las medidas disciplinarias previstas en el reglamento interno. Estas decisiones responden al compromiso del club con la profesionalidad, la disciplina y los valores que deben representar todos sus futbolistas. El cuerpo técnico y la plantilla centran ahora toda su atención en el encuentro de semifinales de Copa del Rey frente al FC Barcelona.”

La noticia ha provocado una auténtica tormenta en redes sociales, programas de televisión y radio deportiva. Mientras una gran parte de la afición rojiblanca aplaude la mano dura del Cholo (“Esto es ser Atlético de verdad”, “Por fin alguien pone orden”, “El escudo por encima de todo”), otro sector expresa preocupación por la posible debilidad que supone quedarse sin tres jugadores importantes en un momento decisivo (“Con estas bajas nos matan en el Metropolitano”, “Es un suicidio deportivo justo ahora”).

En el entorno del FC Barcelona la información ha sido recibida con sorpresa y con una evidente satisfacción contenida. Varios miembros del staff culé han comentado en privado que “el vestuario colchonero está caliente” y que la fractura interna podría beneficiarles en un partido que ya se preveía muy físico y táctico.

Lo que nadie pone en duda es que el Atlético de Madrid afronta una de las semanas más complicadas de los últimos años. Sin tres jugadores fundamentales por decisión disciplinaria, con la obligación de competir en casa ante un Barcelona en plena forma y con un vestuario que acaba de vivir una crisis interna de gran magnitud.

El próximo jueves, en el Riyadh Air Metropolitano, se verá si esta tormenta termina convirtiéndose en el punto de inflexión que une aún más al grupo y genera una versión ultra motivada y competitiva del Atlético, o si, por el contrario, se transforma en un lastre demasiado pesado para una eliminatoria que ya era difícil de por sí.

Una cosa está clara: bajo el mando de Diego Pablo Simeone, no existen intocables. Ni siquiera cuando el calendario aprieta, las semifinales de Copa del Rey llaman a la puerta y el Metropolitano espera rugiendo.

El fútbol, una vez más, demuestra que las decisiones más duras suelen llegar en los momentos más delicados. Y que las consecuencias, para bien o para mal, siempre se pagan en el césped.